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Lugares asombrosos

Laberintos

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Laberintos

Según los conocimientos actuales, los primeros que imaginaron el concepto de laberinto fueron los antiguos mesopotámicos. Estos les arrancaban las tripas a los animales o, a veces, los intestinos a los seres humanos y, según la forma que tuvieran, predecían el futuro. Sentían admiración por lo complejos que eran. Así que la forma del laberinto remite a las entrañas. Es decir, que el principio del laberinto reside en tu propio interior. Y éste se corresponde con el laberinto exterior...

Kafka en la orilla, Haruki Murakami.

Con sus formas atemporales y complejas vías, los laberintos invitan a la interacción lúdica y a la contemplación emotiva. Cuando son monumentales, generalmente están hechos de piedra, cerámica, césped o delimitados por setos; en su forma bidimensional, es posible encontrarlos en tabletas de arcilla o en el interior de libros y otras superficies planas.

Los primeros laberintos, que se construyeron hace 4,000 años, no tenían caminos o callejones sin salida para engañar al explorador. El recorrido consistía en una sola vía serpenteante que conducía al centro, el cual era símbolo del paraíso recobrado. El de múltiples vías, en cambio, está diseñado para confundir y desconcertar, y contiene senderos sin salida que requieren de la clave o solución a un problema; en este caso, el laberinto simboliza iniciación, el paso de lo profano a lo sagrado, el viaje de la vida a través de las dificultades hasta alcanzar la realización.

Los laberintos han sido diseñados en diferentes momentos de la historia y en lugares tan diversos como Egipto, Sumatra, Creta, Islandia, Escandinavia y Mesoamérica. El más icónico, sin duda, es el del mito del Minotauro: una bestia mitad hombre y mitad toro que habitaba el corazón de un laberinto en la isla de Creta. Durante la Edad Media, para los católicos, el laberinto pasó a representar la complejidad de la fe, el intrincado camino que debe seguir el alma para llegar a Dios. En el siglo XIII, se construyó un laberinto en el interior de la Catedral de Chartres, el cual, todavía hoy, funge como objeto de peregrinación para los visitantes.

En los últimos veinticinco años, se han construido alrededor de 10,000 laberintos en el mundo. Como no tenemos espacio para todos, hemos elegido tres que, por su complejidad y belleza, creemos dignos de ser mencionados.

Plantación Dole

Laberinto frutal de la Plantación Dole

Durante casi cuatro décadas, la Plantación Dole —ubicada en Oahu, Hawaii— se limitó a producir frutas, especialmente piña. En 1989, abrió sus puertas al público para ofrecer la "experiencia de la piña", lo que convirtió a la Plantación Dole en una de las atracciones turísticas más populares de Hawaii, ya que cada año recibe a un millón de visitantes.

El atractivo consiste en un fragante laberinto frutal, declarado por el Libro Guinnes de los Récords como el más grande del mundo. El laberinto está conformado por más de cuatro kilómetros de caminos adornados por 14,000 coloridas plantas tropicales, como hibiscos, heliconias, piñas y ricinos, los cuales dan forma a la enorme piña que se encuentra en el centro.

A diferencia de la mayoría de los laberintos, donde la recompensa consiste simplemente en hallar la salida, éste promete premios a quienes logren completar las ocho estaciones secretas y llegar al centro en menor tiempo; sin mencionar que los nombres de los más rápidos quedan grabados en la entrada del laberinto. El tiempo récord para encontrar la salida es de siete minutos, lo cual constituye un verdadero reto si se considera que la mayoría permanece setenta y cinco minutos vagando en su interior. Los menos aventureros pueden recorrerlo a bordo de un automóvil, en compañía de un guía e, inclusive, darse el lujo de hacer paradas para adquirir recuerdos.

Reignac-sur-Indre

Laberinto Reignac-sur-Indre

Este laberinto vegetal era el más extenso hasta la creación del laberinto Dole. Ubicado en un campo de girasoles en la región de Touraine, Francia, es una suerte de obra efímera que se destruye cada invierno y vuelve a brotar durante la primavera con un diseño nuevo.

En 1996, año en que se inauguró dicho rompecabezas, más de 85,000 visitantes intentaron resolverlo. Algunos, exasperados, optaron por desistir y probar suerte con los cinco laberintos más pequeños que, como satélites de un planeta verde, circundan al laberinto principal. Cada uno de estos dédalos menores está hecho de un material diferente: uno es de piedras, dispuestas en la hierba acorde a un dibujo proveniente de Escandinavia; otro es de hierba, como los típicos laberintos ingleses; el de colores cálidos es de arena africana; uno más es de alforfón, una especie de trigo con hojas grandes acorazonadas y flores blancas sonrosadas; y, por último, hay uno hecho de adormidera, planta emparentada con la amapola de hermosas flores color garzo.

El laberinto principal cuenta con siete entradas y cuatro kilómetros de callejones sin salida, pasajes, puertas y claros que albergan sus propios secretos, como las estatuas mágicas del artista alemán AntjeTesche-Mentzen. Por si fuera poco, en el camino uno puede encontrarse con alguno de los veinte actores disfrazados de personajes de la novela El Mago de Oz quienes, como en la historia, ayudarán a complicar el enredo o a encontrar el camino amarillo.

Laberinto Hedge

Laberinto Hedge

El laberinto Hedge, localizado en la ciudad de Longleat, en Inglaterra, fue inaugurado en 1975. Construido con más de 16,000 tejos ingleses, es el más largo —pero no el más grande— laberinto de setos del mundo. Se extiende en un terreno de 1.48 hectáreas, donde se construyeron 1.69 kilómetros de vías. A los visitantes les toma un promedio de noventa minutos completarlo. No hay pretexto para no adentrarse en él, ya que está adaptado incluso para usuarios de sillas de ruedas.

El laberinto tiene varios caminos sin salida y otros interrumpidos por seis puentes elevados; en el corazón se alza una torre desde cuya cúspide puede admirarse el Castillo del Marqués de Bath, Alexander Thynn VII, conocido por su estilo de vida excéntrico, sus numerosas amantes, y los murales eróticos que mandó pintar en el interior de la residencia.

El palacio, que terminó de construirse en 1541, está rodeado por bellísimos jardines diseñados por el famoso paisajista Capability Brown, quien proyectó los terrenos del Castillo de Alnwick, actual sede del Jardín de Alnwick Poison. En las inmediaciones de la antigua propiedad del Marqués, también hay un zoológico de animales exóticos, abierto al público desde 1966, y considerado como el primer parque safari, donde más de quinientos animales silvestres vagan libremente.

Para honrar la memoria del Marqués de Bath, quien era amante de los laberintos, al gran laberinto de setos su unieron cuatro dédalos más pequeños: el Lunar, el Solar, el del Amor y el laberinto del Rey Arturo; este último fue construido con espejos y goza de gran popularidad, pues se exhorta a los visitantes a convertirse en caballeros de la Mesa Redonda y lanzarse a la aventura de encontrar el Santo Grial.

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