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Ideas para organizar tu biblioteca personal

Sabú Affer y Noé Jáuregui

Ideas para organizar tu biblioteca personal

Si eres de esas personas que tienen más libros que lugares dónde acomodarlos, aquí te sugeriremos algunas ideas para que organices tu biblioteca de un modo funcional al mismo tiempo que llamativo. Esto último podría sonar frívolo, pero recordemos el refrán popular que dice: “De la vista nace el amor”.

Antes de empezar, es recomendable que elijas de antemano qué libros ya no te interesa conservar y les des buen fin: puedes donarlos a una biblioteca pública, a la familia o amigos, o quizá algo más divertido como dejar algunos de ellos “olvidados” en lugares públicos para que quien los encuentre pueda leerlos. Ahora sí, empecemos a organizar los libros sobrevivientes…

Por tipo de pasta

Una primera idea consiste en separar los libros encuadernados con pasta dura de los de cubierta suave. No sólo lucirán mejor y más ordenados, sino que también sabrás que algunos debes tratarlos con más cuidado que a los otros, debido a la resistencia de la pasta de cada uno.

Por color

Para las personas con preferencia por el lenguaje visual, este arreglo es ideal. Alguna vez acudimos a una capacitación en la que se nos exigía una abundante cantidad de lecturas, y los compañeros solían preguntar a los guías del curso si un tema específico lo podían consultar en “el libro rojo” —o azul, o gris, o del color que correspondiera— de determinado autor. En este caso, el ordenamiento por color ayudaba a la retención de los títulos del curso.

Organizar la biblioteca por color

Muchas veces esa información no verbal —el tamaño, la forma, el color, etc.— es una característica que hace especial a cada ejemplar. Así, ¿cómo luciría en tu biblioteca un arreglo del libro más claro al más oscuro o, tal vez, siguiendo la gama cromática del arcoíris? Y, para los más obsesivos, el mismo arreglo es posible también —y con resultados muy vistosos— en el guardarropa.

Horizontal y vertical

Si estás en tu hogar, puedes romper las reglas de una biblioteca convencional. Y si en ésta, por funcionalidad, acomodan los libros en hileras que hacen posible leer los títulos en sus lomos, tú puedes lograr un efecto completamente distinto si eliges tus libros favoritos y formas una pila vertical con ellos. Aplica cualquier criterio que te venga a la mente: por tema, por diseño de portada, por tamaño y, ¿por qué no?, coloca la pila en medio de una hilera, rompiendo así la monotonía que a veces nos hace pensar que esos libros están para verse, pero no tocarse.

Organizar la biblioteca verticalmente

Por género o tema

Este arreglo clásico siempre es funcional y práctico, especialmente si sientes una especial afición por la ciencia ficción, la novela policiaca, los libros de cocina o por otro género. Con este acomodo, sabrás rápidamente dónde buscar cuando tienes ganas de un tipo de lectura en particular —o, también, si quieres consultar el diccionario… o un consejo para aplicarlo en la cocina.

En marquesina

¿Por qué tus libros favoritos, los más vistosos y espectaculares o que son ejemplares de colección, deberían estar ahí, modestamente, entre el resto de los demás volúmenes que, si bien te gustan, no serían tu elección para llevártelos a una isla desierta? Colocar a “tus consentidos” bien a la vista hace que luzcan más y que, con sólo mirarlos, recuerdes su historia, quizás también los buenos momentos que pasaste con ellos… y será casi como volver a leerlos.

En orden alfabético

Si tu biblioteca es muy vasta y diversa, quizá la mejor manera de navegar en ella sea organizando tus volúmenes por autores y títulos. Este arreglo también te puede funcionar para quedar bien con tus amistades cuando te pregunten si tienes un ejemplar específico y, casi sin mirar, estires el brazo y sepas con toda precisión dónde encontrarlo.

Por emoción

Si tus lecturas se caracterizan por las emociones que te hacen sentir, ¿por qué no aplicar este criterio al momento de organizar tu biblioteca? No sólo podrás buscar algo que te ponga de buen humor en un momento dado o en un ánimo combativo para cambiar el mundo cuando sea necesario, también sabrás qué rincón debes evitar si estás deprimido, si no quieres toparte con “ese libro” que tantos recuerdos te trae —tú sabes cuál— o si no quieres volver a sentirte triste con ciertas historias o personajes.

Leídos y por leer

Si eres de lectura voraz y estás en constante adquisición de nuevos ejemplares, apartar aquellos que no has leído te permitirá, con un simple golpe de vista, comenzar a saborearte el siguiente libro que vas a leer, a sabiendas de que el —o los— que estás leyendo en ese momento ya están en sus últimos capítulos. Casi te puedo imaginar en cama, con un libro en la última página en una mano y estirando la otra para alcanzar tu siguiente lectura.

Otros criterios

Estas son sólo algunas ideas, pero tú puedes aplicar otras que se te ocurran y apliquen a tu contexto particular. Puede ser que utilices las dimensiones de tus libros para agruparlos, o que los ordenes cronológicamente por la época del autor, ya sean clásicos o contemporáneos, o con una división más analítica y ortodoxa. También puedes basarte en el estado de sus tapas: en un lado, los que están en excelente estado y un sancta sanctorum para aquéllos que, de tanto leerlos, ahora muestran las cicatrices de la batalla.

Ahora que también puedes optar por una ecléctica división entre ficción y no ficción —y éstos puedes dividirlos en ciencias naturales y sociales, por ejemplo—, si tus lecturas son así de variadas. Y del mismo modo puedes combinar dos o más de estos criterios o modificarlos a tu gusto: lo importante es que al final vuelvas a mirar tu biblioteca y el amor en tus ojos renazca…

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Sabú Affer y Noé Jáuregui

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