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Lugares asombrosos

Islas desiertas para huir de la vida moderna

Fausto Broca

Islas desiertas para huir de la vida moderna

Uno no puede imaginar lo que debe de sentirse ser el único sobreviviente de un desastre marítimo y aparecer tumbado en las arenas de una lejana y exótica isla desierta, lamido por las olas y abandonado por el mundo. En un caso así, lo que aplicaría —después, claro, de quedarse en estado de shock observando el horizonte por un buen rato— sería llevar a cabo una exploración de ese sitio que, por un giro azaroso de la vida, acaba de convertirse en tu nuevo hogar, quizá por el resto de tus días.

En ese supuesto, siendo tú el único huésped de esa isla, tu vida dependería de tu capacidad de observación, experimentación y adaptación, en especial si las probabilidades de rescate son nulas. Para el caso, una guía de supervivencia se encuentra en la novela publicada en 1719 por el escritor y periodista inglés Daniel Defoe, titulada Robinson Crusoe.

Otro sería el caso si eligieras irte a una isla desierta. Perderse de forma voluntaria es un derecho que tenemos los seres humanos por nacimiento: el derecho a la soledad. Y si ésta se acompaña de un ánimo adecuado, una mente abierta y un contexto cálido, es la ocasión perfecta para dejarse seducir y perder el juicio. Es sano enloquecer de vez en cuando: sólo cuando estamos perdidos somos conscientes de la vastedad del universo.

Para estas ocasiones de soledad selecta y locura funcional, es recomendable tener en mente una lista de destinos que resulten convenientes en varios sentidos. Aquí menciono tres islas de ensueño que indudablemente serían un escape ideal de la vida moderna, perfectas para huir del caos del claxon y del concreto a un entorno de excelsa belleza natural:

Isla Cabugao, Filipinas

Isla Sandy

Para empezar, está esta pequeña isla deshabitada, que es uno de los tres islotes menores del archipiélago conocido como las Islas de Gigantes, un conjunto de catorce islas administradas por el municipio de Carles, en la Provincia de Iloílo, al noroeste de Filipinas.

Siendo prácticamente desconocidas en un nivel general, estas islas flotan pacíficamente ajenas al resto del mundo; pero si realizas una búsqueda en la red sobre este pequeño grupo de islas, sin duda la primera fotografía que verás será la de la imponente y deshabitada isla Cabugao, rodeada de magníficas aguas esmeraldas listas para nadar en ellas.

Vista de lejos, con su peculiar forma y su exótica belleza, Cabugao luce como si estuviera perdida en medio de un espejo azul. A media hora de navegación de la isla más cercana, este trozo de tierra es un regalo para los sentidos, una auténtica maravilla que seduce a la curiosidad de los viajeros.

Planicies de arena, cielo aterciopelado, palmeras con sombras frescas y aguas turquesas. Aún sin hoteles ni restaurantes, por fortuna, Cabugao es sin duda una de las atracciones turísticas más hermosas del mundo.

Rupes Nigra

Cuentan que esta hermosa isla —localizada en el espectacular archipiélago panameño de San Blas, que incluye más de trescientas islas y está ubicado cerca del Canal de Panamá, al suroeste del Lago Gatún— tomó su nombre de sus únicos habitantes: tres perros que, como grandes anfitriones, daban la bienvenida a sus pocos visitantes.

La Isla Perro es un verdadero paraíso escondido. Al parecer, esta isla siempre ha estado deshabitada, por lo menos en lo que a gente se refiere. Hoy, sin embargo, en un día cualquiera puedes encontrar algunos turistas que van a disfrutar de sus cielos, sus playas y sus aguas.

Esta hermosa isla está rodeada por corales y un extenso arrecife la vincula con su vecina, la Isla Diablo. Los lugareños cuentan que en la Isla Perro, a menos de diez metros de la orilla, es posible encontrar un interesante barco hundido que puedes visitar haciendo snorkel.

Aunque no todos los visitantes se animan a pasar la noche en la isla, hay cabañas sencillas disponibles o, si prefieres acampar, también algunas tiendas de campaña. Su sencillez, su espectacular belleza y su quietud hacen de la Isla Perro una de las mejores opciones en islas desiertas para la próxima vez que te sientas saturado de la vida en la contaminada urbe.

Isla Monuriki, Fiji

La Isla Esmeralda

Si llegaras a visitar esta bella isla del Pacífico, quizá te parecería familiar, pues en ella se rodó la película Náufrago (2000), con Tom Hanks. En la lejana República de Fiji —que consta de más de trescientas islas—, en el conjunto que forman las islas Mamanuca, se encuentra la pequeña isla volcánica Monuriki, de un kilómetro de largo por seiscientos metros de ancho.

Con playas de arena clara y agua cristalina, esta maravilla hechiza los ojos y seduce el alma con su paz como el perfecto refugio para alejarte de la civilización. La isla Monuriki es un espacio natural protegido, aunque aún conserva un gesto como un guiño a la producción que la llevó a la fama.

En este paraíso —en el que no existe un solo habitante humano— se llevan a cabo pequeñas visitas turísticas, durante las cuales los visitantes aún pueden apreciar el letrero en la arena hecho con cocos por Tom Hanks en el que se lee “HELP ME”. Y no, Wilson no está a la vista…

Sólo en algunos lugares los afortunados invitados tienen permitido nadar e, incluso, bucear en el mar sin alejarse demasiado de la orilla; así, el turista puede apreciar el entorno y perderse en la contemplación de la fauna que habita el lugar —que incluye barracudas, anguilas, tortugas y un sinfín de otras maravillosas especies vivas—, y el espectacular paisaje que adorna ambos lados de la privilegiada isla.

Así que la siguiente vez que desees naufragar voluntariamente lejos del mundo y sus maneras, ya sabes en qué sitios puedes hacer una enorme fogata, buscar refugio del ardiente sol y guarecerte de la locura de la sociedad. Si quisieras escapar del mundo, ¿en cuál de estas islas te refugiarías?

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Fausto Broca

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