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Creatividad

Los beneficios creativos de la escritura automática

Carla María Durán Ugalde

Los beneficios creativos de la escritura automática

¿De dónde surgen las buenas ideas? Evidentemente, todas las ideas vienen de nuestra mente, de pensar y de imaginar, algo sobre lo que aparentemente tenemos cierto control. Pero el surgimiento de ideas realmente divertidas, útiles o creativas es una especie de epifanía o de iluminación difícil de reproducir. Sin embargo, mucho de lo que pensamos está lingüísticamente estructurado y, por lo tanto, es susceptible de ponerse por escrito para explorarse.

La escritura es una manera de invitar a la creatividad a tu mesa para conversar con ella y que enriquezca tus proyectos con su brillo particular. No importa cómo escribas: el texto siempre es un testamento de tus pensamientos y en él se queda una parte de tu alma que esperas sea comprendida: cuando escribes un poema, una felicitación de cumpleaños o incluso un e-mail laboral, tratas de comunicar algo que puede llegar a ser tan bello como un verso o tan épico como un campo de batalla; como sea, todos los textos son parte precisión y parte intimidad.

En las escuelas, durante las clases de español, aprendemos la precisión: poner acentos, dividir en sílabas, añadir puntos y comas, dar cohesión y coherencia, y escribir “correctamente”. Pero la parte de la escritura relacionada con la intimidad raramente se enseña, pues, ¿cómo se enseña a conectar con los sentimientos y ser creativo? Muy fácil: olvidando la precisión y dejando de editar.

Olvidando la precisión y dejando de editar

La creación y la crítica no pueden suceder al mismo tiempo. La crítica detiene la creación, pues sirve para evaluar, delimitar y refinar las ideas; pero nada de esto puede hacerse si, en principio, no existe materia prima para trabajar. Para ser creativos lo primero que hace falta es saber cuando acallar a la crítica para que la creatividad alce la vozincluso para sugerir malas ideas.

¿Qué es la escritura automática?

La escritura automática es un modo de poner a descansar a nuestra crítica interna y acostumbrarnos a la voz juguetona y caótica de la creatividad. En teoría es muy sencilla: simplemente requiere escribir sin pensar; pero en la práctica resulta más difícil, pues hilar palabras en una página implica el pensamiento. Entonces, ¿cómo lograrla? Soltando las expectativas, escribiendo sin detenerte, capturando tu flujo de conciencia tal como llega a ti, plasmando todo lo que pasa por tu mente sin censurar nada y tratando de no distraerte con otros pensamientos.

Podrías empezar con algo como: “Este es un ejercicio tonto que no me llevará a ninguna parte porque ni siquiera sé que escribir y siento mucha presión como cuando tenía un examen de geografía en la primaria...”, lo cual podría llevarte a hablar de las emociones que recordaste y, así, conectar con tu pasado.

El ejercicio de la escritura automática es un recurso al que recurren muchos escritores, y hay manuales sobre creatividad que lo sugieren para romper bloqueos creativos o para “calentar las neuronas” antes de arrancar algún proyecto. En su libro El camino del artista, Julia Cameron recomienda las “páginas matutinas” al artista bloqueado: tres páginas que deben escribirse en la mañana, sin detenerse a editar, absolutamente confidenciales y carentes de censura.

Otros textos sugieren cronometrar unos diez o quince minutos de escritura sin parar, o escribir cuando aún no despiertas por completo para no cerrar la conexión con el inconsciente —la mayoría sugiere escribir a mano para conectar el cuerpo y la mente—, y algunos extremistas incluso aconsejan escribir con los ojos cerrados. Todos coinciden en que la escritura automática, cuando uno realmente se compromete y es constante, convierte a las páginas en un espacio donde todas las ideas tienen cabida y se revelan los deseos más profundos del autor.

Cronometrar unos diez o quince minutos de escritura sin parar

Pero, si no te dedicas a escribir, ¿qué utilidad tiene esto? No sólo puedes redactar con más soltura, calmar tu mente o prestar atención a tus pensamientos, sino que también podrás conocer tu propia voz. Con la escritura automática depuras el ruido mental que proviene de tus preocupaciones, discusiones y reproches, e incluso el de las frases que has leído u oído en series o películas.

Al familiarizarte con la emoción propia de la libertad creativa, ganarás confianza para proponer ideas novedosas, sugerir soluciones en tu trabajo, diseñar un logo, crear un eslogan, desarrollar un nuevo producto o hasta hallar tu propia voz creativa y osada para pedir un aumento a tu jefe. La escritura automática te enseña lo que por naturaleza no se puede ceñir a precisiones: el salvaje poder creativo.

La escritura es un modo de conectar con tus palabras, de organizar tus ideas y fortalecer tu voz para proyectarla con fuerza y decisión. No importa cómo lo hagas: quizás escribir con los ojos cerrados no sea lo tuyo, pero sí hacerlo de madrugada, aún entre sueños; o tal vez esto último te ponga de mal humor y prefieras hacerlo bebiendo café por la mañana en la mesa de la cocina.

Intenta cuantas combinaciones necesites hasta encontrar una en la que te sientas cómodo para abrirte a una escritura sincera y abierta. Al principio no te será fácil, pero con la práctica te acostumbrarás y pronto reconocerás, en lugares inesperados, los beneficios de la creatividad que irás conquistando.

Bicaalú
Carla María Durán Ugalde

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