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Colonias y barrios de la CDMX que fueron pueblos

Fausto Broca

Colonias y barrios de la CDMX que fueron pueblos

En la Ciudad de México, se le llama “pueblo originario” a una localidad cuya historia se desarrolló de modo independiente a la urbe pero con el tiempo fue absorbida por ella, como resultado del crecimiento urbano. Muchas de estas comunidades tienen un origen prehispánico, anterior a la Conquista, y se distinguen por características como su caló, sus costumbres y tradiciones.

Un factor que altera la configuración tradicional de un lugar es la inmigración. Y durante décadas la Ciudad de México recibió a millones de personas provenientes de los estados. Con el tiempo, estos inmigrantes formaron asentamientos irregulares que fueron llamados “colonias” porque sus habitantes se organizaban en “consejos de colonos”, cuyo objetivo era conseguir que las autoridades les instalaran servicios básicos a cambio de apoyo político.

Hoy, la capital mexicana es una de las urbes más pobladas del planeta: en ella viven alrededor de nueve millones de personas, de las cuales cerca de un millón son indígenas. En su amplitud y diversidad, esta colosal ciudad engloba 16 alcaldías que comprenden 207 colonias, entre las cuales algunas son barrios y pueblos originarios. Las siguientes son tres ejemplos de ello:

La Roma

La colonia Roma es uno de los lugares históricamente más jugosos de la Ciudad de México. Antes de la Conquista, la zona que ocupa era un islote llamado Aztacalco, que en náhuatl quiere decir “la casa de las garzas”. Tras la caída de Tenochtitlan en 1521, parte de la población indígena se refugió ahí, pero al final la localidad cedió a la Conquista y nueve años después se fundó el Templo de Santa María de la Natividad, que permanece hasta hoy en la Plaza de la Romita.

La Roma

Este pequeño poblado, ya para mediados del siglo XVIII, se encontraba conectado con el bosque de Chapultepec por una calzada arbolada, antecedente de la actual avenida Chapultepec. A principios del siglo XX, el área de la Romita y sus alrededores fueron adquiridos por la Compañía de Terrenos de la Calzada de Chapultepec, S.A. Este movimiento alentó el desarrollo de una de las primeras colonias de la Ciudad de México, construida en los terrenos Potreros de Romita, denominación de la que heredó su nombre.

La Roma

La Roma prescindió luego de su diminutivo como señal de crecimiento, pero conservó el nombre de Romita para identificar a la zona más antigua del rumbo. Caminar sus calles, contemplar la soberbia arquitectura de sus construcciones porfirianas con influencias europeas, admirar el sol en sus parques, el arte en sus galerías, el sabor en sus restaurantes y la historia en su aire crea, en conjunto, una experiencia inigualable para el paseante empedernido.

Coyoacán

Salvador Novo escribió sobre Coyoacán que su historia comienza cuando acaba la de Tenochtitlán. Su nombre es el resultado de la castellanización de la palabra náhuatl Coyohuacan —de cóyotl, ‘coyote’, hua, un indicativo de posesión, y can, ‘lugar’—, que se traduce como “lugar de los dueños de coyotes”.

Durante el Virreinato, Coyoacán fue considerada como Alcaldía Mayor de la Nueva España por su tierra fértil, sus huertos, sus casas de campo, sus iglesias y conventos como el de San Juan Bautista, fundado por los franciscanos en 1552. Pocos años después, el 24 de julio de 1561, Coyoacán recibió oficialmente el escudo de armas que la reconoce como villa.

Para el siglo XVII, la comunidad coyoacanense estaba integrada por indígenas, españoles, mestizos, castizos y mulatos, quienes gradualmente fundaron en esta zona diversos tipos de comercio, talleres de hilado y tejido, ranchos y fincas rurales. Fue en la última década del siglo XIX cuando se fundó la colonia Del Carmen, en honor a la primera dama, doña Carmen Ortiz Rubio de Díaz.

Coyoacán

Pero la calma pueblerina de Coyoacán se vio alterada durante la Revolución con el tránsito de zapatistas y carrancistas, a partir de 1914. Durante la siguiente década se fundaron ahí el Parque de Los Viveros y la Escuela de Pintura al Aire Libre. En 1929, Coyoacán dejó de catalogarse como municipio del entonces Distrito Federal y se convirtió en delegación.

Coyoacán

En nuestros días, Coyoacán —que a partir de 2018 es una alcaldía con ocho barrios, cinco pueblos y treinta colonias— continúa conservando su aire provinciano y su identidad urbana, y es sin duda uno de los barrios capitalinos con mayor carácter intelectual y bohemio. En su territorio se encuentran importantes instituciones educativas como la Universidad Nacional Autónoma de México y el Centro Nacional de las Artes, aunadas a la impactante arquitectura de casonas y residencias que datan de la época de la Colonia y del Porfiriato; a museos, galerías, centros culturales, cines, parques, librerías, mercados, restaurantes y seductores cafés al aire libre, que invitan a ser visitados por locales y extranjeros en más de una ocasión.

San Rafael

La amplia zona del Centro Histórico y sus alrededores es el barrio más antiguo de la Ciudad de México. Los primeros asentamientos dieron origen a las colonias más antiguas, que continúan de pie hasta nuestros días como orgullosas pioneras en el desarrollo de la urbe metropolitana: la colonia Doctores, la colonia Guerrero, la colonia Santa María la Ribera y la colonia Tabacalera.

En 1858, el ingeniero y empresario Francisco Somera se encargó de la división de uno de estos terrenos en lotes, y toda esa área fue conocida entonces como colonia de los Arquitectos. Esta colonia hoy se llama San Rafael, que es considerada una de las primeras colonias y uno de los barrios citadinos que alberga joyas arquitectónicas y una variedad de espacios artísticos y culturales.

San Rafael

 

San Rafael

Caminar por las calles de la colonia San Rafael es la mejor forma de apreciarla. El arte, el cine y el teatro han encontrado albergue por mucho tiempo en esta bella zona, conocida en alguna época como el “Broadway de México”. Su estética construcción se siente como una especie de museo arquitectónico, con pasillos formados por calles que despliegan una mezcla ecléctica de diseños y estilos, entre mansiones que datan de finales del siglo XIX hasta edificios con fachadas al estilo art decó.

¿Cuál es tu colonia favorita de la Ciudad de México?

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Fausto Broca

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