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Inspiración

Consejos para convertirte en autor de la novela de tu vida

Josué Ortega Zepeda

Consejos para convertirte en autor de la novela de tu vida

El francotirador paciente, una novela del escritor, periodista y miembro de la Real Academia Española, Arturo Pérez-Reverte, editada por Alfaguara en 2013, aborda el tema del mundo del grafiti. En sus páginas, el protagonista, Sniper —inspirado en parte, asegura el autor, en el célebre Banksy— se escabulle, engaña, acecha, burla y plasma su arte clandestino en lugares de la talla de la Casa de Julieta, en Verona.

Parece escandaloso, pero no lo es menos que el hecho de que Sniper se autonombrara escritor y no pintor. Diríamos que es ficción, pero el mismísimo Pérez-Reverte —quien siempre se ha caracterizado por hacer exhaustivas investigaciones sobre los temas que aborda en sus novelas— asevera que los artistas callejeros con los que convivió para estructurar su libro no se consideran pintores o ilustradores, sino escritores. “Grafiteros”, “vándalos”, “críos maleducados” o “incomprendidos”, como normalmente se les conoce en gran parte del mundo, ellos rechazan —según Pérez-Reverte— cualquiera de estos calificativos y se dicen, por convicción y casi religión, escritores.

Esta particularidad me fascinó más de lo que me sorprendió pues, en mi caso, a pesar de haber escrito algunas novelas —aún sin publicar, confieso— me considero, más que escritor, un músico: por poco puedo escuchar a mis personajes subir y bajar y surfear en el pentagrama de cada trama, como rebeldes e intrépidas notas musicales.

Pintores que escriben imágenes o escritores que componen libros, suena más o menos a la sinestesia, la facultad en algunas personas de escuchar los colores o detectar un sabor en una nota musical, por mencionar sólo un par de habilidades. El punto al que quiero llegar es que, quizá sin saberlo, tú también eres un escritor consumado. Tal vez no seas erudito en gramática u ortografía pero, aun así, día tras día escribes la novela de tu vida. Al respecto me gustaría, sin ínfulas de gurú o catedrático, ofrecerte diez consejos para que lo que escribes cotidianamente sobre ti mismo sea cautivador:

1. Sé el protagonista de tu historia. A la fecha no he leído una novela sin un o una protagonista, un personaje que, por su singularidad, destaca sobre los demás. Muchos de nosotros fuimos entrenados para que los demás —sus deseos y proyectos, su felicidad o comodidad— importen más que nosotros y así decidimos andar por la vida con un perfil bajo. Decide ser el protagonista de tu historia, tomar las riendas y destacar.

2. Sé un protagonista apasionado. No lo confundas con violento: el Principito, Julieta Capuleto o el alter ego de Tyler Durden aparentan delicadeza y fragilidad, pero la pasión con la que se conducen los hace diferenciarse de los demás personajes. Decide sentir con fuerza en cada rincón de tu ser. Sé el apasionado protagonista de tu historia.

Sé un protagonista apasionado

3. Acepta desafíos de tus adversarios. Una novela que engancha tiene antagonistas. Tal vez pienses, de entrada, en tu jefe neurótico o en un vecino escandaloso, pero quizás en este tiempo nuestro principal adversario ha sido la pandemia. Piénsalo un poco: has tenido que aprender nuevas habilidades en nuevas plataformas… y de no ser un o una combatiente implacable, no estarías aquí leyendo. Los desafíos superados te hacen más fuerte: acéptalos.

4. Sé intrépido. Este punto tiene que ver con el anterior, la diferencia es que el desafío proviene de ti mismo. Abre tu mundo: si eres de antros, anímate a entrar a una librería; si lo tuyo es leer, ve hoy a un karaoke. ¡Atrévete a hablar con un extraño! No puedes obtener resultados diferentes si siempre haces lo mismo, dicen que dijo Einstein.

Sé intrépido

5. Haz que los demás respeten tu tiempo: ¿Crees que los pendiente se acabarán algún día? ¿Piensas que alguien que no seas tú —tu jefe o jefa, tus papás o maestros— te dará el tiempo para escribir bien tu historia? El dinero es imprescindible, pero no compra tiempo: no recupera los momentos que vives con los demás ni tampoco los proyectos que te hacen sentir vivo. Que tu historia, tus decisiones y tus planes no tengan que esperar a que llegue un mañana incierto. Por eso…

6. Di rotundamente Sí y No. Sé asertiva o asertivo. Cuando realmente quieras, di Sí. Cuando no quieras, di No. Punto.

7. Sigue las pistas. A quienes tenemos alguna clase de creencia espiritual nos resulta fácil este punto: ver las señales. Pero incluso si eres escéptico, es probable que alguna vez hayas visto coincidencias en tu vida: un mismo número repetido a lo largo del día o recordar a una persona que justo en ese momento marca a tu celular sorpresivamente… No lo tomes como mensajes del universo, sino como pistas que te guiarán a un lugar que, al menos, será diferente de tu rutina. ¡Hazla de detective y diviértete!

Sigue las pistas

8. Saca a alguien de un problema. No minimices tus cualidades. Siempre habrá quien necesite que lo ayudes a colocar una repisa, redactar un párrafo, regar una planta, alimentar a una mascota, pedir información vía telefónica o cruzar una calle. Salva el día de alguien. Anímate a ser el héroe o la heroína.

9. Descansa. No siempre se trata de estar saltando en paracaídas. Los héroes también se sientan a reflexionar, a evaluar, a tomar distancia, a reposar sus cuerpos y sus mentes, a curar sus heridas… e incluso a llorar.

10. No te guardes los “Te amo”. Este punto tiene que ver con ser un protagonista apasionado, pero quise enlistarlo aparte. Nunca olvides decir “te amo” a quienes te importan y reconoce verbalmente los talentos de los que te rodean, sobre todo de los que gozan de tu sincero afecto. Nunca sabes si será la última oportunidad de decirlo.

En fin, querido lector, querida lectora, espero que algo en este artículo haya sido de utilidad para que algún día quienes te rodean lleguen a considerar tu novela personal un auténtico clásico de la “bioliteratura”.

Bicaalú
Josué Ortega Zepeda

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