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Creatividad

¿De dónde viene la creatividad?

Franz De Paula

¿De dónde viene la creatividad?

No cesaremos de explorar,
y el final de toda nuestra exploración
será llegar a donde empezamos
y conocer el lugar por primera vez.

T. S. Eliot.

Esto se parece al caso del huevo y la gallina; entonces, ¿qué viene primero: las ideas o la creatividad? Y la respuesta es que, por un lado, las ideas inspiran creatividad; pero, por el otro, sin creatividad, las ideas no pueden existir. Hacer realidad las ideas implica darles alas y echarlas a volar al mundo real. No es posible separar a las ideas de la creatividad o poner una antes que la otra. La suya es una relación virtuosamente interdependiente.

El mundo que nos rodea desborda innumerables actos creativos, lo cual invita a preguntarse de dónde proviene esa creatividad. De hecho, rara vez nos sentimos satisfechos cuando se nos dice que algo simplemente sucede; por lo general, queremos saber cómo sucede y por qué. ¿Cómo fue concebida y construida la primera nave espacial? ¿Qué hizo de los Beatles una banda cautivadora para millones de personas? ¿Cómo nació el surrealismo? ¿Dónde se origina esta chispa latente en las obras creativas, ya sean innovaciones, obras de arte o ideas que han transformado nuestro mundo?

Creatividad: proceso complicado

Aunque su premisa es sencilla, la creatividad es un concepto complicado. Para empezar, no se alimenta de una sola fuente y su proceso es complejo; suele envolverse de enigma y hasta parecería que se empeña en disimular algunos de sus mayores secretos. Con todo, los humanos somos seres creativos por naturaleza. Nuestra relación con la creatividad es tan íntima que tiene que ver con la forma como crecimos y con nuestras experiencias de vida.

Pero empecemos por el principio: la mente y el cerebro. Estudios científicos recientes demuestran que no hay una parte específica o exclusiva en el cerebro vinculada con la creatividad. Normalmente se asocia el hemisferio izquierdo con el pensamiento lógico y el derecho, con la creatividad; pero en realidad parece que ésta deriva de la combinación de factores en ambos hemisferios. Así, el pensamiento creativo es un trabajo de equipo en el cerebro.

La creatividad está relacionada con la memoria y la inteligencia; los conocimientos sí importan, pero no son un factor tan determinante como, por ejemplo, la imaginación. Una importante porción de la inteligencia es genética, pero en general sólo una mínima parte de la creatividad es hereditaria, lo que significa que ésta se aprende y hay que alimentarla de fuentes externas e internas. El hecho es que la creatividad no es un regalo divino para unos pocos privilegiados, sino una habilidad que cualquiera puede aprender y desarrollar.

La creatividad está relacionada con la memoria y la inteligencia

En realidad, todos nacemos creativos, pero con el tiempo algunos de nosotros nos permitimos una mayor libertad de imaginación y eso se refleja en la forma de pensar y de actuar. La imaginación se trata de la capacidad para mirar la vida con nuevos ojos; dejar volar la imaginación es el principio de la creatividad. Para ser creativa, la mente necesita ser libre. La imaginación es el primer acto de libertad.

Ser creativo es saber aprovechar recursos, como el aprendizaje de los avances recientes en neurociencia que nos puede ayudar a producir mejores ideas para hacer mejor nuestro trabajo. La neurociencia está en constante evolución y, al igual que los métodos y técnicas para mejorar la actividad mental, también la creatividad tiene mecanismos para ser nutrida.

En gran medida, la creatividad surge en el inconsciente: las ideas creativas nacen en el silencio entre pensamientos, en la preciosa brecha entre tus razonamientos conscientes. Por eso puedes experimentar una revelación cuando no estás pensando en el problema que te ocupa, sino cuando permites a tu mente que divague y que pasee libremente; así es como la distracción puede conducir a la creatividad y puede resultar productiva. El aire entre los pensamientos es el espacio favorito de la creatividad.

La creatividad viene también de vivir nuevas experiencias, pues ahí nacen muchas ideas creativas. Cuando eres sensible a lo que sucede fuera y dentro de ti, cuando tomas riesgos para acercarte a lo que quieres o cuando eliges la opción más sencilla entre dos igualmente buenas, te vuelves más creativo.

A veces incluso no dormir bien puede conducir a la creatividad. Piénsalo: la somnolencia es un estado paralelo a la vigilia y los sueños bucean en las profundidades de nuestra psique. Un estado intermedio de sueño puede provocar sueños lúcidos y éstos pueden desencadenar un interesante proceso creativo —muchos artistas han sacado jugo de ello.

La creatividad se cultiva también a través de otros estímulos, con la forma en que socializamos, trabajamos y cómo nos entretenemos. Hay un número casi infinito de formas para ser creativo. Puedes dar el primer paso con algo que te entusiasme o te intrigue y expresarlo de manera simple; por ejemplo, con un garabato en un papel. Ese sencillo gesto es capaz de abrir tu flujo de creatividad.

La creatividad se cultiva

Podría seguir y dar cientos de ejemplos de situaciones y circunstancias de la vida que, desde mi punto de vista, son capaces de despertar la creatividad: pasiones, dolores, emociones, decepciones, tiempos difíciles o hasta una mota de polvo flotando a través de un rayo de sol.

Volviendo a la pregunta inicial, la respuesta es simple: la creatividad nace de la vida. Está aquí y en todos lados, es como una partícula elemental, existe al mismo tiempo en todos sus posibles estados. Entonces, tu trabajo no es perseguirla, sino aprovecharla. El propósito de una persona creativa es dejar que esa creatividad fluya a través de sus sentidos y emerja al mundo para mejorarlo. La creatividad viene de todas partes, empezando por tu interior.

Así que, en todo lo que hagas, simplemente formúlate la siguiente pregunta: “¿Podría hacer esto de otra forma?” Pon en práctica esa idea creativa y estarás tocando la cuerda esencial del ser humano que, cuando vibra, logra transformar el mundo.

Bicaalú
Franz De Paula

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