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Inspiración

El genial e impredecible Bobby Fischer

Alan Flores Soto

El genial e impredecible Bobby Fischer

Bobby Fischer fue, sin duda, un genio que dedicó su vida al ajedrez, un héroe para los Estados Unidos durante la Guerra Fría y un villano tras el 11-S. Durante su vida, no dejó indiferente a nadie: conozcamos un poco más sobre él…

Apertura

Robert James Fischer nació en Chicago el 9 de marzo de 1943 y fue criado en un apartamento en Brooklyn, Nueva York. Cuando cumplió cinco años, su madre le regaló un ajedrez y desde entonces el juego se convirtió en una obsesión: le dedico cada día, cada hora y cada minuto, dejando de lado todo lo demás.

Fue así como se convirtió en campeón de su país a los 14 años y, un año más tarde, en el Gran Maestro más joven en la historia del ajedrez; pero también comenzó a ganar fama por extravagancias tales como por abandonar torneos si no se cumplía alguna de sus exigencias —Fischer padecía el mal de Asperger, un tipo de autismo que lleva a tener problemas para relacionarse socialmente.

Una vez consolidado, Bobby quiso poner a prueba sus habilidades contra los grandes maestros de la URSS: exigió jugar contra el entonces campeón mundial, Mikhail Botvinnik, pero su solicitud fue denegada. Mientras estaba de estancia en Moscú, visitó a diario el Club Central de Ajedrez y durante dos semanas jugó todo el día, ganándole a todos, hasta que los directivos llamaron a tres destacados jugadores: David Bronstein, Tigran Petrosian y Evgeni Vasiukov.

Bobby Fischer durante un torneo

Bronstein no acudió, Petrosian ganó las dos primeras partidas y Vasiukov le ganó por amplio margen. Bobby reaccionó tranquilamente ante sus derrotas, pero tuvo que abandonar la URSS debido a un incidente en el que, tras un accidente, exclamó en voz alta: “Estoy harto de estos cerdos rusos”.

Enroque

Bobby regresó a casa, se dio de baja en la escuela para concentrarse por completo en el ajedrez y, a los 17 años, se quedó solo, pues su madre y su hermana pensaron que se había vuelto loco y lo abandonaron: aunque mejoraba cada vez más en el ajedrez, había un claro deterioro en su salud mental.

El campeonato del mundo de 1972 fue único e irrepetible por diversas razones, algunas sin relación con el ajedrez. Reikiavik, la capital de Islandia, a medio camino entre Washington y Moscú, fue elegida para ser la sede del torneo que enfrentaría al capitalismo y al socialismo. La final fue un encuentro entre el retador Bobby Fischer de los Estados Unidos y el campeón defensor, Boris Spassky, de la Unión Soviética. Incluso antes de que se moviera la primera pieza, el match recibió el nombre de “La partida del siglo”.

El encuentro dio comienzo. En el primer juego, Fischer terminó perdiendo y de inmediato culpó a las cámaras, diciendo que podía escucharlas; no se presentó a la segunda partida, alegando disconformidad. Parecía que Spasski retendría el título e incluso Fischer ya había reservado un vuelo de vuelta a casa. Bobby volvió para la tercera partida, pero exigió que se vaciaran las primeras siete filas del auditorio, que después se convirtieron en catorce… y Bobby quería más.

Fueron tantas las exigencias que Spasski amenazó con retirarse, de modo que tuvieron que llegar a un acuerdo: la tercera partida y las siguientes se jugaron en un cuarto de tenis de mesa. Fue entonces que Bobby consiguió su primera victoria frente a Spassky. A partir de entonces, la suerte pasó de su lado: tras 21 partidas, Spasski abandonó y Fischer se convirtió en el primer y único estadounidense en ganar el título mundial, el 1 de septiembre de 1972, con un total de siete victorias, tres derrotas y once tablas en 21 encuentros.

Bobby Fischer

La caída del rey

Luego de esta victoria, Bobby se convirtió en un héroe para su país. Sin embargo, en 1975 se negó a defender su título y éste regresó a manos de la URSS, pues le fue otorgado a Anatoli Kárpov. Fischer se retiró del ajedrez profesional y su vida cambió radicalmente: el juego era su vida y sin él no tenía nada, por lo que terminó viviendo en la calle y comiendo de la basura.

En California, en 1981, fue confundido con un ladrón de bancos y arrestado. La policía lo detuvo 48 horas, durante las cuales dijo haber sido torturado para que confesara haber cometido el crimen, cosa que no hizo. Salió libre y esta experiencia lo inspiró a escribir el libro Fui torturado en Pasadena.

En 1992, Bobby Fischer salió del retiro y aceptó jugar un encuentro amistoso contra Spassky, organizado por un banquero yugoslavo en conmemoración de los veinte años de “La partida del siglo”. El premio consistía en cuatro millones de euros, pero había un "pequeño" problema: una orden ejecutiva presidencial de los Estados Unidos que prohibía a cualquier ciudadano tener actividades económicas en Yugoslavia, debido a las sanciones impuestas por la ONU. La respuesta de Fischer a esta situación fue escupir frente a las cámaras la carta de su gobierno que le solicitaba desistir de jugar.

Una vez finalizado el encuentro, mismo que ganó adjudicándose 3.65 millones de dólares, las autoridades estadounidenses dictaron orden de aprehensión en su contra. De la noche a la mañana Bobby Fischer se convirtió en un fugitivo y desapareció de la vida pública.

Retirada

Bobby Fischer reapareció tras los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001 a las Torres Gemelas, en una entrevista para un programa de la radio filipina, donde declaró: “El que la hace la paga, incluso los Estados Unidos. Quiero ver al país borrado del mapa”, lo que le valió ser vetado de la Federación de Ajedrez y que diera inicio su búsqueda por parte del gobierno estadounidense.

Bobby Fischer en el Hotel Hilton de Amsterdam

Bobby fue aprehendido en 2004 en el aeropuerto de Tokio por utilizar un pasaporte falso y fue retenido a la espera de ser extraditado; sin embargo, Islandia le concedió la nacionalidad para que pasara el resto de su vida en ese país, por lo que las autoridades japonesas lo extraditaron allá. Aunque Estados Unidos no estuvo de acuerdo, decidió dejarlo por la paz, pues a pesar de todo se trataba de un héroe de la Guerra Fría.

Bobby Fischer murió el 17 de enero de 2008 en Reikiavik, a causa de una insuficiencia renal. Tenía 64 años de edad, el mismo número de casillas que tiene un tablero de ajedrez. Fue enterrado en una modesta tumba en un cementerio cercano al pueblo de Selfoss. Así fue el final del que es considerado uno de los mejores ajedrecistas de la historia y que una vez dijo: “El ajedrez es la vida”. Queda claro que Bobby vivió su vida a partir de esa cita…

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Alan Flores Soto

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