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Miscelánea

Escuelas del futuro: ciencia ficción y educación

Bernardo Monroy

Escuelas del futuro: ciencia ficción y educación

Durante décadas se ha hablado sobre la capacidad de la literatura de ciencia ficción para predecir el futuro. La forma en que autores como Julio Verne se anticiparon a la llegada del ser humano a la Luna o a los viajes submarinos, nos ha fascinado, y a veces, asustado. Y ahora vemos, más claramente que nunca, cómo la pandemia ha modificado las escuelas y los sistemas de enseñanza hasta parecer una distópica narración de ciencia ficción.

Hoy en día, a muchos nos parece novedoso empezar un semestre con compañeros a quienes sólo vemos en WhatsApp, recibir el regaño de un profesor vía Zoom o entregar tareas en Google Classroom… pero la llamada “ficción especulativa” ha anticipado estas situaciones desde hace mucho. Veamos algunos de los ejemplos más notables…

¡Cuánto se divertían!

En 1953, Isaac Asimov, uno de los más importantes autores de ciencia ficción, publicó el relato “The Fun They Had!”, acerca de una niña que toma clases en su hogar con un maestro mecánico. Los niños recuerdan el pasado, cuando las clases eran presenciales, todos podían estar juntos y sentían el contacto humano. Pero eso quedó atrás, pues transcurre el 17 de mayo de 2157. Por si fuera poco, Asimov también planteó el hecho de que la enseñanza virtual se detenga por errores de las máquinas —“¡Se me cayó el internet!”, diríamos hoy.

Años más tarde, en 1997, el popular cómic Archie situó una de sus historias en un futuro entonces lejano: “High School in 2021”, que comienza cuando Betty desayuna con sus padres y éstos le advierten que se apure o llegará tarde a clases; ella dice que aún le quedan unos minutos y después se dirige a su alcoba, donde toma clases en su computadora que tiene integrada una cámara de video. Un letrero en la pared dice: “La cámara debe estar descubierta todo el tiempo”.

En 'Archie' de 1997 así veían al entonces lejano 2021

En los años 50 y 90 del siglo pasado, estas tramas eran un alarde de imaginación; hoy en día son asombrosamente actuales… y, sobre todo, proféticas.

Mala y buena enseñanza

El tema de la educación se ha abordado muchas veces en el género de la ciencia ficción, y no sólo en las letras; aunque a veces se logra predecir el futuro con precisión, otras se describe un porvenir muy oscuro y hasta exagerado. Pero en la década de 1950 —en la llamada “época de oro de la ciencia ficción”—, un escritor predijo el conflicto que sufren académicos y estudiantes de posgrado con el tema de la sobre especialización, y planteó una posible solución.

Su nombre era A. E. Van Vogt, y en su currículo destaca haber imaginado a una criatura extraterrestre que se parecería mucho al xenomorfo de Alien, el octavo pasajero. Van Vogt imagina un futuro en el que los académicos están tan especializados que a menudo no se entienden entre ellos. Entonces, surge una disciplina llamada “nexialismo”, cuyo objetivo es ser un nexo entre profesionistas.

Elliot Grovessnor, protagonista de la novela El viaje del Beagle espacial es el principal impulsor de esta materia que oscila entre lo social y lo científico porque, como buenos hombres del Renacimiento, hay que saber un poco de todo. Bien decía el escritor Robert Heinlein, “la especialización es para los insectos”, y enseguida hablaremos justamente sobre este emblema de la ciencia ficción.

Robert Heinlein fue, entre otros títulos, autor de Starship Troopers, que en 1997 tuvo una exitosa adaptación al cine de mano de Paul Verhoeven. En ella se plantea un futuro en el que la sociedad está gobernada por una élite militar y existen sólo dos castas: civiles y ciudadanos. Para ganar su derecho al voto y a ocupar cargos públicos, los primeros forzosamente tienen que haber cumplido con un riguroso servicio militar.

En este mundo —distópico para algunos, utópico para otros—, la disciplina castrense juega un papel fundamental en la formación de la humanidad. Como era de esperarse, muchos criticaron a Heinlein y lo tildaron de fascista; en lo personal, como lector de ciencia ficción de toda la vida, sugiero que Starship Troopers se lea con sentido crítico, considerando los defectos y bondades de las fuerzas armadas de cualquier nación, sin satanizar ni alabar la historia.

Casa de Robert Heinlein

Casa de Robert Heinlein.

Y otro de los autores emblemáticos de la ciencia ficción que nos plantea una educación totalmente distópica es Philip K. Dick —creador de Blade Runner y Total Recall. En su gran novela Fluyan mis lágrimas, dijo el policía, imagina un futuro en el que las universidades son lugares donde los estudiantes están confinados y sin posibilidad de salir.

¿Son las escuelas lugares que limitan o, quizás, aparatos represores del sistema? Estas preguntas no tienen una respuesta definitiva, pero sí dan pie a interesantes debates.

Un futuro alentador

A estas alturas del viaje, lo cierto es que ya estamos hartos de futuros distópicos imaginados por la ciencia ficción: la pandemia por covid nos ha demostrado que la realidad puede ser peor que muchas de nuestras pesadillas. Es por eso que sostengo que este género no sólo expone fantasías que predicen un futuro desolador: a veces pasa todo lo contrario, pues resaltan la esperanza.

Considera el siguiente ejemplo: el inventor y editor Hugo Gernsback, quien acuñó el término “ciencia ficción”, fue además un prolífico escritor. En su cuento “Ralph 124C 41+”, que publicó por partes entre 1911 y 1912, plantea literalmente un sueño de la educación: aprender mientras estamos dormidos.

Hugo Gernsback

Hugo Gernsback.

Gracias a una tecnología de punta conocida como “hypnobioscope”, la gente se conecta al sistema mientras duerme y, al despertar, ya ha adquirido conocimientos concretos. Este concepto y el término hipnopedia —del griego hipnos, ‘sueño’ y paedia, ‘aprendizaje’— lo empelearía también Aldous Huxley en su clásico de clásicos, Un mundo feliz.

¿Algún día la tecnología avanzará lo suficiente como para que esto también se haga realidad? El tiempo lo dirá. Ojalá que la sci-fi vislumbre maravillas como la antes mencionada y no sólo escuelas en casa que conducen al aislamiento, la depresión y el deterioro de la salud mental. Mientras eso sucede, esperemos a que el profesor nos envíe el enlace de Zoom para la clase del próximo lunes...

Bicaalú
Bernardo Monroy

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