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Inspiración

La Llorona alrededor del mundo

José C. Sánchez

La Llorona alrededor del mundo

Pocas historias son más perturbadoras que la de una mujer que asesina a sus hijos. La “madre terrible” está presente en relatos orales que involucran agua, amor, desamor, venganza, muerte y un espectro o alma en pena que aterroriza a los vivos y que, por sus actos en vida, sufrirá por toda la eternidad. Y por supuesto, el elemento principal es la Llorona, el espíritu en pena de esa hermosa mujer.

El asunto con las leyendas de tradición oral es que, aunque haya textos y literatura, sus fuentes más populares son precisamente las que han pasado de boca en boca y de generación en generación. Por ello, a continuación revisaremos ambos aspectos para encontrarnos con las distintas caras de la Llorona alrededor del mundo.

En el México prehispánico y colonial

Primero hablemos de los orígenes prehispánicos y coloniales de este relato en México. Se dice que todo inicia con el presagio de la caída del imperio mexica, anunciado por la diosa madre —Coatlicue, Tonantzin o Cihuacóatl, dependiendo del relato— que se lamentaba por el futuro de los hijos de su tierra. Más tarde, en crónicas del siglo XVI aparece la tétrica figura de una mujer con el rostro cubierto por un velo y vestida de blanco que recorría las calles de la Ciudad de México.

Una de las leyendas del Centro Histórico de la capital habla de una mujer indígena que se enamoró de un español de alto rango y engendró hijos con él. Al final del relato, la mujer es despreciada y, en un arranque de locura, ahoga a sus hijos; por su crimen, tras morir es condenada a penar eternamente por las noches profiriendo el consabido grito de: “¡Ay, mis hijos!”.

La Llorona, talla en árbol

En la ciudad de Puebla existe una leyenda similar, pero en ésta la mujer disfruta de la vida y tiene relaciones sexuales con distintos hombres; para mantener su ritmo desenfrenado va ahogando a los hijos que procrea, pero al llegar su muerte Dios no la acepta en el Cielo y la condena a buscar a cada uno de sus hijos. Así, cuando logre hallar a todos, por fin su alma descansará.

No podemos dejar de mencionar a Xtabay, una especie de mujer demonio que vive en la zona del Mayab y que, según la leyenda, con su belleza seduce a los hombres que andan por los caminos en la noche para aniquilarlos, y a Siguanaba, otro espectro que se aparece de noche a los hombres pendencieros en forma de una mujer hermosa desnuda o semidesnuda, pero con el rostro cubierto, el cual muestra hasta que el hombre está a su merced, revelando que es de caballo.

En otros países de América

Pero las almas en pena no tienen sólo una historia, pues en distintas partes de América existen relatos con paralelismos increíbles: en Guatemala, la Llorona es una mujer criolla o mestiza de alta sociedad llamada María, quien engaña a su marido con un mozo de la hacienda, queda embarazada y nombra al niño Juan de la Cruz; pero, para no ser descubierta, termina ahogándolo. Al igual que en la leyenda mexicana, la mujer nunca se perdona su crimen y su alma sigue sufriendo por toda la eternidad.

En Uruguay se cuentan versiones cuyas constantes son la mujer y el agua. En una de las versiones, una joven vestida de blanco que sale a pasear con su bebé termina muerta y su espíritu se aparece por las noches en el parque donde fue asesinada; en otra versión, una pareja que vivía en una casa cercana a un lago es asaltada y asesinada un miércoles nueve, y desde entonces todos los miércoles que caen en nueve se escuchan quejidos que provienen del agua.

Mujer disfrazada como La Llorona

En Nicaragua también existen varias versiones: en una de las más conocidas, una mujer que lavaba su ropa en el río descuida a su hijo; éste es arrastrado por el agua y se ahoga, cumpliendo así el ciclo sin final del alma en pena que se consume por el dolor de la pérdida. Como podemos ver, a lo largo de América Latina la leyenda es similar, aunque con variantes según el folclore de la región, y es común que incluya un río o un lago y a un alma en pena.

Otras partes del mundo

Pero no todo termina aquí: aunque quizá no encontraremos todos los elementos de las leyendas americanas, sí hay historias similares de otras partes del planeta. Para empezar, están las Bansheede Irlanda: seres que con su grito y llanto anuncian que la muerte está cerca; suelen manifestarse como bellas mujeres que aparecen en colinas, cuyo nombre significa “mujer hada” o “mujer de las colinas”. Relacionar estas apariciones con nuestra Llorona no suena tan descabellado.

La Caoineag (Escocia)

En Escocia existe un demonio con forma de mujer, La Caoineag —nombre que se puede traducir como “La Llorona”—, la cual habita en arroyos y riachuelos; se cree que quien tenga la mala fortuna de escuchar sus lamentaciones sin duda morirá. Hay que admitir que el paralelismo de las dos leyendas es increíble.

En el folclore japonés también encontramos espectros femeninos que comparten similitudes con la Llorona: el primero es el mito de Ubume, que habla de mujeres que mueren en el parto y se transforman en espíritus errantes llamados Yokai; también están las Yuki-onna: hermosas mujeres que aparecen en las noches nevadas y que, a pesar de su belleza, causan la muerte a quienes las ven.

La representación de esta alma en pena debe de existir en muchas culturas más —ignoro, por ejemplo, si hay una leyenda africana similar a la Llorona—, e incluso se puede pensar en ella como un ser feérico —es decir, relacionado con las hadas—. Una mujer, agua, homicidio y el castigo eterno. No importa en qué parte del mundo estés, los espectros con historias parecidas siempre estarán rondando.

Bicaalú
José C. Sánchez

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