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Aviso de privacidad

LEY FEDERAL DE PROTECCIÓN DE DATOS PERSONALES
EN POSESIÓN DE PARTICULARES

AVISO DE PRIVACIDAD

RESPONSABLE. INMOBILIARIA Y CONSTRUCTORA NOCESA, S. DE R. L. DE C.V., persona moral constituida conforme a las normas mexicanas, con domicilio ubicado en Av. Insurgentes Sur 3155, Piso 2, Col. Jardines del Pedregal Cuicuilco, Delegación Coyoacán, C.P. 04510, México, Distrito Federal, es responsable del uso y protección de sus datos personales, por lo que en cumplimiento a la LEY FEDERAL DE PROTECCIÓN DE DATOS PERSONALES EN POSESIÓN DE PARTICULARES, así como de su Reglamento, INMOBILIARIA Y CONSTRUCTORA NOCESA, S. DE R.L. DE C.V., se compromete a dar tratamiento legítimo, a los datos personales que usted proporcione con motivo de un acto jurídico, negocio, solicitud, servicio o cualquier información relacionada con usted, de la que dispongamos, con el compromiso de resguardarla, asegurando su confidencialidad, almacenamiento y protección. Al respecto, le informamos lo siguiente:

FINALIDAD DEL TRATAMIENTO DE DATOS. La responsable recabará los datos personales que usted voluntariamente proporcione y serán utilizados con fines de selección y reclutamiento de personal, para la prestación de servicios profesionales o para la adquisición de productos o servicios. De manera adicional, su información personal podrá ser transferida a otras empresas que celebren o tengan celebrado contrato con la sociedad en mención para fines laborales, comerciales o de servicios.

En el caso de que usted solicite que sus datos no sean tratados para los fines adicionales que se indican, podrá hacerlo del conocimiento de la responsable dentro de 5 días hábiles, contados a partir de que usted los haya proporcionado por escrito o de que usted tenga conocimiento de que disponemos de ellos, por algún comunicado que se le haya enviado a su domicilio o que reciba de la responsable, como consecuencia de la prestación de servicios o contratos celebrados, con motivo de un acto jurídico, negocio, solicitud, servicio, o cualquier información relacionada con usted, proporcionada por terceros para llevar a cabo los objetivos, compromisos u obligaciones adquiridas con la responsable, de conformidad con el aviso de privacidad que respecto de sus datos personales se hayan proporcionado por los conductos correspondientes.
En el supuesto de que no se manifieste respecto a lo señalado en el párrafo anterior, se entenderá que otorga su consentimiento para utilizar sus datos personales o realizar la citada transferencia.

La negativa para el uso de sus datos personales para dichas finalidades, no será motivo para que le neguemos trabajo, prestación de servicios o productos que solicita o contrata con la responsable.

OBTENCION DE DATOS PERSONALES. Para llevar a cabo las finalidades descritas en el presente aviso de privacidad, la responsable recabará los siguientes datos personales

CANDIDATOS A VACANTES.- Datos personales que se recabarán, almacenarán y/o utilizarán, como parte del proceso de reclutamiento y selección: 1) Datos de identificación, tales como nombre completo, domicilio particular, fecha de nacimiento, nacionalidad, ocupación o profesión, teléfono(s), correo electrónico, número de seguridad social, clave única del registro de población y registro federal de contribuyentes; (2) Datos académicos referentes a su formación académica, grado de preparación y especialización; (3) Datos laborales referentes a su experiencia, formación, especialización y desempeño laboral; (4) Datos sensibles en términos de la Ley, tales como ingresos, salario, beneficios y prestaciones, condiciones socio-económicas, datos proporcionados por sociedades de información crediticia, datos sobre sus familiares y/o dependientes económicos, referencias personales, para solicitarles la información que se requiera con motivo de la solicitud de trabajo, datos sobre su estado de salud pasado, presente y futuro, datos respecto de enfermedades congénitas ó crónicas, resultados de exámenes psicométricos, datos sobre su capacidad intelectual, características de personalidad y habilidades administrativas y gerenciales; (4) Los que adicionalmente en su caso, se requieran para el proceso indicado.
En el supuesto de que resulte viable la solicitud de trabajo, sus datos personales se proporcionarán a la empresa que lo contratará para que preste los servicios correspondientes a la responsable.

PROVEEDORES.- Para proceso de selección, la verificación de datos personales proporcionados (nombre, clave única de Registro de Población, Registro Federal de Contribuyentes, alta de hacienda, domicilio, teléfono y los que en su caso se requieran) y la investigación de referencias personales y laborales, para determinar la procedencia de una relación contractual para la adquisición de un producto o servicio.

CLIENTES.- Nombre, clave única de Registro de Población, Registro Federal de Contribuyentes, alta de hacienda, domicilio y teléfono, necesarios para realizar todas las actividades requeridas para el correcto desempeño o cumplimiento del servicio profesional convenido.

La responsable procurará que los datos personales sean correctos y actualizados para los fines para los cuales fueron recabados, comprometiéndose a bloquearlos o, en su caso, a cancelarlos, cuando hayan dejado de ser necesarios para el cumplimiento de las finalidades previstas en el aviso de privacidad.

COLABORADORES Y ESCRITORES DE LA REVISTA “BICAA’LU” U OTRAS EDITADAS POR LA RESPONSABLE.- Nombre, correo electrónico, número telefónico, domicilio u otros datos necesarios para realizar las actividades requeridas para el correcto desempeño o cumplimiento de la relación pactada por escrito o de forma verbal.

La responsable procurará que los datos personales sean correctos y actualizados para los fines para los cuales fueron recabados, comprometiéndose a bloquearlos o, en su caso, a cancelarlos, cuando hayan dejado de ser necesarios para el cumplimiento de las finalidades previstas en el aviso de privacidad.

SUSCRIPTORES.- Nombre, domicilio, ciudad, país, número telefónico y correo electrónico u otros datos necesarios para realizar todas las actividades requeridas para el correcto desempeño o cumplimiento del servicio profesional convenido.

La responsable podrá obtener información de los titulares de los datos personales, por conducto de otras fuentes permitidas por la Ley, tales como directorios telefónicos o laborales; diarios, gacetas o boletines oficiales y medios de comunicación social. Los datos que se obtengan por estos medios serán, entre otros, nombre, domicilio ó números telefónicos, emails del titular de los datos personales e información corporativa, tratándose de personas morales.

TRANSFERENCIAS DE DATOS. INMOBILIARIA Y CONSTRUCTORA NOCESA, S. DE R. L. DE C.V., se compromete a cumplir los principios legales de protección en cuanto a la transferencia de datos personales y a tomar las medidas necesarias y suficientes para garantizar que el presente aviso de privacidad sea respetado por la responsable o por terceros, con los que guarde alguna relación jurídica.

INMOBILIARIA Y CONSTRUCTORA NOCESA, S. DE R. L. DE C.V., podrá realizar la transferencia y/o remisión de datos a:

  • Terceros proveedores de servicios, para el cumplimiento de las obligaciones legales adquiridas con INMOBILIARIA Y CONSTRUCTORA NOCESA, S. DE R. L. DE C.V.
  • Socios comerciales con los que INMOBILIARIA Y CONSTRUCTORA NOCESA, S DE R.L. DE C.V. lleve a cabo convenios o contratos enfocados al desarrollo y comercialización de nuevos productos.
  • Profesionistas, asesores, consultores externos, para el efecto de la administración de operaciones, de los servicios y demás actos que la responsable puede realizar conforme a la Ley y sus estatutos sociales, así como para la defensa de los intereses de cualquier responsable tercero, ante cualquier controversia legal que surja con motivo de dichas operaciones y servicios, señalando de manera enunciativa a empresas de cobranza, auditores externos, legales y contables, outsourcing, entre otros.

Le informamos que sus datos personales podrán ser compartidos o transferidos con las sucursales de la responsable, que se ubiquen en el interior de la República Mexicana, con organizaciones, instituciones, personas físicas o terceros en general, para fines laborales respecto de determinado arte, oficio, o profesión; para la adquisición de productos o servicios, o para la prestación de servicios profesionales.

LIMITACIÓN DE USO O DIVULGACIÓN DE DATOS PERSONALES. La responsable se obliga a guardar confidencialidad respecto de los datos personales proporcionados, aún después de finalizar sus relaciones con el titular. Asimismo, se compromete a observar los principios de licitud, consentimiento, información, calidad, finalidad, lealtad, proporcionalidad y responsabilidad, previstos en la ley, adoptando medidas de seguridad administrativas, técnicas y físicas, para proteger los datos proporcionados contra daño, pérdida, uso, acceso o tratamiento no autorizado.

La responsable le informa que posee, recaba o recabará de usted, los datos personales necesarios, principalmente para la adecuada realización de las operaciones y prestación de los servicios, así como para la celebración de los demás actos que cada responsable puede realizar conforme a la Ley y sus estatutos sociales. Dichos datos personales pueden haber sido obtenidos de usted, ya sea personalmente o bien, directamente por cualquier medio electrónico, óptimo, sonoro, visual o a través de terceros y de otras fuentes permitidas por la ley, tales como las sociedades de información crediticia.

INMOBILIARIA Y CONSTRUCTORA NOCESA S. DE R. L. DE C.V., no recabará datos sensibles, salvo los mencionados en el apartado (4) del título denominado Candidatos a Vacantes. Para el caso de que requiera de otros datos sensibles por necesidades de la empresa, se lo hará saber de manera escrita.

INMOBILIARIA Y CONSTRUCTORA NOCESA, S. DE R.L. DE C.V., no venderá y tampoco prestará sus datos personales a ningún tercero. Sin embargo, podrá transferir sus datos particulares a las sucursales que forman parte de la sociedad en mención, para fines laborales, comerciales o de servicios contratados con terceros. Unicamente los revelará por requerimiento de la autoridad competente.

Si usted como titular recibe comunicados de INMOBILIARIA Y CONSTRUCTORA NOCESA, S. DE R.L. DE C.V., por motivo de un acto jurídico, negocio, solicitud o servicios, se debe a que la responsable original de sus datos personales los ha transferido a INMOBILIARIA Y CONSTRUCTORA NOCESA, S. DE R.L. DE C.V., para dar cumplimiento a los términos estipulados en la relación que los une, conforme al aviso de privacidad que se le haya notificado por los medios que se consideraron adecuados.

Para limitar el uso o divulgación de su información personal, usted puede hacer uso de los siguientes medios:

  • Su inscripción en el Registro Público para evitar duplicidad, que está a cargo de la Procuraduría Federal del Consumidor, con la finalidad de que sus datos no sean utilizados para recibir publicidad o promociones de empresas de bienes o servicios. Para mayor información sobre este registro, usted puede consultar el portal de Internet de la Profeco, o bien, ponerse en contacto directo con ésta.
  • Mediante registro en el Listado de Exclusión de INMOBILIARIA Y CONSTRUCTORA NOCESA, S. DE R.L. DE C.V., a fin de que sus datos personales no sean tratados para fines mercadotécnicos, publicitarios o de protección comercial por nuestra parte. Para ser incluido dentro del listado, deberá presentar solicitud por escrito de manera personal, al responsable para conocer lo relacionado con el derecho ARCO, dentro del término de 5 días hábiles señalado.

El tratamiento de los datos personales se hará conforme al presente aviso de privacidad, salvo en los casos previstos por el artículo 10 de la Ley Federal de Protección de Datos Personales en Posesión de Particulares.

DERECHO ARCO. El titular de los datos personales o su representante legal, tiene derecho a conocer que datos personales tenemos de usted, para que los utilizamos y las condiciones de uso que les damos (ACCESO). Asimismo, es su derecho solicitar la corrección de su información personal en caso de que esté desactualizada, sea inexacta o incompleta (RECTIFICACION); que la eliminemos de nuestros registros o bases de datos, cuando considere que no está siendo utilizada conforme a los principios, deberes y obligaciones previstas en la normatividad (CANCELACION); así como oponerse al uso de sus datos personales para fines específicos (OPOSICION).

Para el ejercicio de cualquiera de los derechos de acceso, rectificación, cancelación y oposición o para revocar su consentimiento para el uso de sus datos personales, usted deberá presentar solicitud por escrito en el domicilio legal de la responsable, en la que conste la rúbrica del solicitante, dirigida a la responsable y que deberá recibir el encargado para conocer lo relacionado con el derecho ARCO y que deberá contener:

  1. El nombre del titular y domicilio o correo electrónico, para comunicarle la respuesta a su solicitud;
  2. Los documentos que acrediten la identidad o, en su caso, la representación legal del titular;
  3. La descripción clara y precisa de los datos personales respecto de los que se busca ejercer alguno de los derechos antes mencionados o para solicitar la revocación de consentimiento para el uso de sus datos personales y
  4. Cualquier otro elemento o documento que facilite la localización de los datos personales.

La responsable comunicará al titular, en un plazo máximo de veinte días hábiles, contados desde la fecha en que se recibió la solicitud de acceso, rectificación, cancelación u oposición, la determinación adoptada, a efecto de que, si resulta procedente, se haga efectiva la misma dentro de los quince días siguientes a la fecha en que se comunica la respuesta. Tratándose de solicitudes de acceso a datos personales, procederá la información, previa acreditación de la identidad del solicitante o representante legal, según corresponda.

Los plazos antes referidos podrán ser ampliados una sola vez por un periodo igual, siempre y cuando así lo justifiquen las circunstancias del caso.

La responsable no estará obligada a cancelar los datos personales, cuando se actualice alguno de los siguientes supuestos, previstos por el artículo 26 de la Ley Federal de Protección de Datos Personales en Posesión de Particulares.

  1. Se refiera a las partes de un contrato privado, social o administrativo y sean necesarios para su desarrollo y cumplimiento;
  2. Deban ser tratados por disposición legal;
  3. Obstaculice actuaciones judiciales o administrativas vinculadas a obligaciones fiscales, la investigación y persecución de delitos o la actualización de sanciones administrativas;
  4. Sean necesarios para proteger los intereses jurídicamente tutelados del titular;
  5. Sean necesarios para realizar una acción en función del interés público;
  6. Sean necesarios para cumplir con una obligación legalmente adquirida por el titular, y
  7. Sean objeto de tratamiento para la prevención o para el diagnóstico médico o la gestión de servicios de salud, siempre que dicho tratamiento se realice por un profesional de la salud sujeto a un deber de secreto.

REVOCACION DE CONSENTIMIENTO PARA USO DE DATOS PERSONALES. Usted puede revocar el consentimiento que, en su caso, nos haya otorgado para el tratamiento de sus datos personales. Sin embargo, es importante que tenga en cuenta que no en todos los casos podremos atender su solicitud o concluir el uso de forma inmediata, ya que es posible que por alguna obligación legal o contractual, a la que usted se haya obligado, requiramos continuar tratando sus datos personales. Asimismo, usted deberá considerar que para ciertos fines, la revocación de su consentimiento implicará que no le podamos seguir prestando el servicio que nos solicitó, o la conclusión de su relación contractual con la responsable.

CAMBIOS EN AVISO DE PRIVACIDAD. El presente aviso de privacidad puede sufrir modificaciones, cambios o actualizaciones derivadas de nuevos requerimientos legales; de nuestras propias necesidades por los productos o servicios que ofrecemos; de nuestras prácticas de privacidad; de cambios de nuestro modelo de negocio, o por otras causas.

Nos comprometemos a mantenerlo informado sobre los cambios que pueda sufrir el presente aviso de privacidad, a través de nuestra página de internet www.asecon.mx

ENCARGADO. Para el ejercicio de su derecho ARCO o revocar su consentimiento para el uso de sus datos personales, o dudas que pudiera tener respecto al tratamiento de su información, deberá presentar por escrito su solicitud al responsable designado para darle trámite, Sr. Israel Néquiz Luna, en el domicilio legal de la responsable, ubicado en Av. Insurgentes Sur 3155, Piso 2, Col. Jardines del Pedregal Cuicuilco, Delegación Coyoacán, C.P. 04510, en la Ciudad de México, D.F., de lunes a viernes (exceptuando días festivos), en horario de 16:00 a 18:00 hrs. Para fines informativos, podrá comunicarse con la persona indicada en el horario mencionado al número telefónico (55) 44-45-77-01, en el Distrito Federal y del interior de la República al número 01800- 8727326; también le proporcionamos para fines informativos correo electrónico privacidad@asecon2006.com.mx

Ultima actualización del Aviso de Privacidad: 25 de Julio de 2013.

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Cultura popular

Recuerdos de la era de la televisión

Francisco Masse
Agosto, 2018

#CulturaPopular

Según estadísticas recientes, el portal de videos en línea YouTube tiene más de mil millones de visitas al mes, y en ese mismo periodo sus usuarios consumen cerca de seis mil millones de horas de videos. Además, el sitio llega a más adultos entre dieciocho y treinta y cinco años de edad que cualquier red de televisión por cable, y es por ello que más de un millón de marcas y negocios se anuncian en esta nueva manera de mirar contenidos en video.

El sitio, además de contar con miles de millones de videos disponibles para todo el mundo —o casi—, en cualquier momento y casi en cualquier lugar, siempre que se cuente con un dispositivo y con conexión a internet, ofrece a sus usuarios canales y suscripciones, a los que cada día se unen más artistas, productoras, distribuidoras, bandas de música, cantantes, editoriales y cualquiera que quiera hacer llegar un mensaje a un público determinado. Y éste es sólo el principio, pues el mundo de los videos en línea se encuentra en un continuo y acelerado proceso de expansión.

Estos hechos nos enfrentan a una realidad inevitable: la llamada “caja idiota” está a punto de abdicar su reinado y ceder el trono a sitios de internet como YouTube o Vimeo. Al parecer, ante la preferencia de las generaciones más jóvenes por escoger personalmente qué programas o videos ver en cada momento, y la incapacidad de las cadenas televisivas de competir ante tal diversidad y disponibilidad, los días de la TV están contados. O, al menos, los días de la televisión como la conocimos, con sus contenidos y formatos, y con toda la cultura y las prácticas que creó a su alrededor. La era de la televisión está llegando a su fin.

La era de la TV

Para quienes nacimos y crecimos en el siglo XX, la televisión era, en muchos sentidos, el corazón de la casa. A su alrededor, después de la comida —porque en aquellos días la hora de los sagrados alimentos era justamente eso: sagrada, y no se acostumbraba comer viendo la tele—, abuelos, padres e hijos nos reuníamos a mirar los programas de la preferencia de cada quien: las mujeres preferían gozar y llorar con las telenovelas o con alguna película de la Época de Oro del Cine Mexicano; los hombres elegían algún partido de futbol —soccer o americano, qué más da—, de beisbol o de algún otro deporte de conjunto, o una pelea de box —ya que en aquellos lejanos días el pugilato era un deporte democrático que no había sido monopolizado por las cadenas que lo han convertido en un espectáculo elitista por el que hay que “pagar por ver”—; y los niños nos conectábamos a la barra de caricaturas de la tarde o, en domingo, nos despertábamos temprano para ver a Chabelo arrebatando los premios que horas antes había otorgado, en el cruel juego de la catafixia.

Quienes vivimos esa era, recordamos la televisión como un objeto en sí: una enorme caja, casi siempre de madera, con terminados finos y sólidos, que uno encendía —previa instrucción o autorización de “los grandes”— con varios minutos de anticipación, pues el mecanismo y el cinescopio tenían que “calentarse” para arrojar a la pantalla, primero, un pequeño punto luminoso; al cabo de un rato, el punto se expandía y se convertía en una línea que brillaba parpadeando y se extendía a todo lo largo de la pantalla; tiempo después, la línea se extendía y empezaba a iluminar la pantalla completa con imágenes burdas que, poco a poco, se iban definiendo hasta dejarnos ver, en blanco y negro, el canal que habíamos sintonizado.

Recuerdo con claridad que, para lograr una imagen nítida, muchas veces había que subir a la azotea para “mover la antena”; esto es, reorientar la antena aérea que, conectada a la televisión, permitía captar las señales con mayor o menor calidad. De niño, y como crecí con mis abuelos y mis tías, había que esperar a que uno de mis tíos o mis hermanos mayores acometiera esa tarea: poner la escalera metálica, pedir que alguien la sostuviera para evitar una caída trágica, acceder a la azotea y, entonces, mover la antena en distintas direcciones hasta que otra persona, instalada frente al televisor, finalmente gritara un triunfante “¡Ya!” al lograr una visión perfecta.

Contrariamente a lo que mucha gente piensa, a pesar del aparente aislamiento y de la nula comunicación —¡Demonios! ¿Cómo iba uno a abrir la boca cuando Pepe El Toro le estaba propinando su merecido al fanfarrón de Bobby Galeana?—, cada tarde entre semana era un momento de reunión, de comunión silenciosa, de compartir un espacio cálido y familiar, presidido por el abuelo en un sillón reclinable en el que descansaba sus huesos luego de una extenuante jornada de trabajo. Cada quien estaba en su lugar —el abuelo descansando y dormitando entre programa y programa, la abuela dividiendo su atención entre su tejido y la escucha del programa en cuestión, las tías absortas y levantándose a cada tanto a poner el café o calentar la leche para la cena, y nosotros, los niños, tumbados frente a la tele. No demasiado cerca, eso sí, porque “nos hacía daño”.

En la era de la televisión, no había controles remotos, ni pantallas planas de no sé cuántas pulgadas, ni televisión por cable con doscientos y tantos canales a nuestra disposición. Sólo había seis o siete canales de televisión abierta y, en aquellos días previos a la globalización, ese microuniverso era suficiente. Había algo para todos: variedades, canciones, caricaturas y deportes; había teleseries para todo público, que pasaban de ocho a nueve de la noche —El hombre nuclear, La mujer biónica, Los Dukes de Hazzard, Hulk—, y otras para adolescentes y adultos que pasaban después de que la Familia Telerín mandaba a los pequeños con El Mago de los Sueños, en las que había pasión, misterio y crimen: Dallas, Las calles de San Francisco, Kojak, Columbo; había cine, mexicano y extranjero, y había permanencia voluntaria —como en los cines de antaño—, en la que uno podía disfrutar de maratones cinéfilos, con espacios comerciales para ir al baño, servirse un café o prepararse un tentempié.

Todos esos mundos cabían en un solo artilugio electrónico que de vez en cuando caía enfermo, y entonces había que llamar al técnico —un señor de aspecto venerable, pelo engomado y poderosos lentes de pasta—, el único ser que conocía su funcionamiento y que, con infinidad de herramientas para mí incomprensibles, realizaba operaciones a corazón abierto de nuestra querida tele, descubría sus entrañas y probaba uno a uno los bulbos —esas cápsulas de vidrio al vacío que se prendían y apagaban, conformando un paisaje como de ciencia ficción—, para finalmente dar un diagnóstico y un presupuesto, casi siempre módico, que hacía que volviera a latir el corazón de la casa.

A colores

A mediados de los ochenta, mi mamá solicitó un crédito en su trabajo y se hizo de una tele a colores. Su llegada fue como la de un visitante de otro planeta o de un bebé recién nacido: todo un acontecimiento. Las primeras imágenes que reflejaban el auténtico aspecto de los personajes y los escenarios que durante años habíamos visto en escala de grises, fueron como una revelación que robó la virginidad de nuestros ojos. Sólo hasta entonces nos dimos cuenta de que nuestros ojos y cerebros habían estado compensando la ausencia cromática con imágenes mentales, y que nuestra imaginación —o algo así— había teñido de color los vestidos, los cielos y los rostros en los que no había sino un gris opaco. Tristemente, ante la llegada del nuevo visitante, el otrora corazón de la casa fue arrumbado en un rincón, y poco a poco dejó de latir, hasta convertirse en chatarra y acabar en el carrito metálico del ropavejero.

Unos diez años después, el milagro de la televisión por cable llegó a la colonia donde crecí. Y así fue que de siete opciones, de pronto teníamos decenas de canales de donde elegir. Mis hermanos y yo aprendimos el discreto arte del zapping, y empezamos a desvelarnos viendo los programas de los que nuestros amigos burgueses nos hablaban, películas interesantes que forjaron nuestro gusto cinematográfico y, ¿por qué no decirlo?, una que otra cinta erótica muy soft, de esas que pasan después de las doce de la noche y en las que en realidad no se ve gran cosa. Los tiempos cambiaban, las personas también, los abuelos partían a otras dimensiones, los hermanos se casaban y tantas otras cosas iban cayendo, deshojándose, desprendiéndose de nosotros.

Frente a la tele fuimos testigos de las visitas a México de Juan Pablo II —mi familia lloraba cuando el “Papa viajero” se despedía de las tierras aztecas— y de cómo cayó abatido en un atentado, el mismo año que John Lennon y Ronald Reagan; observamos maravillados las primeras imágenes de Saturno que la sonda espacial Voyager II enviaba a la Tierra, y a Lourdes Guerrero a la mitad del noticiero Hoy mismo, expresando la intensidad del terremoto de 1985 a la voz de “¡Ah, Chihuahua!”

Gracias a la tele, vivimos los horrores de la guerra entre Irán e Irak, las dos Guerras del Golfo y Chernobyl. Pero también la alegría del Mundial de 1986, de los partidos del inigualable “Toro” Valenzuela, de las inauguraciones de los Juegos Olímpicos, del regreso de las carreras de autos en el Autódromo Hermanos Rodríguez, y la caída del muro de Berlín y la Perestroika. Aprendimos con Carl Sagan, nos informamos con Jacobo Zabludowsky, nos hicimos fans de Jimmy Connors y de Michael Jordan, reímos con Benny Hill y odiamos a Max Headroom.

Pero el inexorable paso del tiempo hizo que la invención que moldeó la opinión pública en la segunda mitad del siglo XX cediera su lugar a un medio mucho más veloz, más diverso y más asequible en cuestión de diez años. Quizás en un par de décadas mis nietos —que aún no nacen— me pedirán que les cuente las historias que acabo de enumerar, y miren con asombro y un poco de lástima a su vetusto abuelo, sin comprender la nostalgia que, ya desde ahora, alberga en su corazón… que también es de bulbos. Bicaalú

Francisco Masse